ESTIMADOS PADRES:
Es verdad que es más fácil decirlo que hacerlo. Perece
que fue ayer cuando su hijo era un chiquitín lleno de
energía que no paraba de hablar. Que diferente del adolescente
introvertido de hoy al que hay que arrancarle las palabras.
Y aquella niñita que no se despegaba de sus papás
ahora no quiere que nadie la vea con ellos.

gladys-gonlan
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